Si en los programas de televisión de lo que más se habla es de la tele (“Duro de domar”, “Ran 15” y “TVR”, por nombrar sólo algunos) por qué se iba a privar de semejante festín, Internet. En el ciberespacio, coexisten sitios dedicados a este medio hecho por periodistas pero también por fanáticos.
Martín Rodríguez fue uno de los cuatro jóvenes que empezaron hace tres años con la página Televisión.com (www.television.com.ar). En ese sitio se puede consultar los rating diarios de los programas, leer críticas sobre los estrenos de la TV y entrevistas a personalidades del medio.
“Más que una página de Internet sobre televisión, la idea original era y es convertirnos en el sexto canal de aire”, dice Rodríguez. Este año, el objetivo está más cerca. Muy pronto lanzarán lo que se conoce como televisión online. Es decir, que en el portal se podrá ver un noticiero sobre la TV, tres programas que ahora se están transmitiendo por cable y una ficción.
“Es un negocio rentable”, indica Rodríguez. A pesar de que las ganancias anuales son difíciles de estimar porque están integradas a una serie de otros negocios de esta empresa, se puede decir que de cuatro personas que comenzaron con la página en 2003, con una inversión de 100.000 dólares, ahora el número ascendió a trece.
La página, que recibe diariamente un promedio de 27.000 visitas, se sostiene con la venta de espacios publicitarios, con el dictado de cursos sobre la televisión y, ahora, con la comercialización del anuario sobre los programas de 2005, que la empresa presentó hace dos meses.
La tele, ese hobby
Otra es la experiencia de Marisa Marcos, una fanática de las telenovelas. A los 12 años decidió que iba a dedicar su vida a esas historas de besos apasionados y de cachetadas. Un día empezó a grabar el primer y el último capítulo de cada novela que aparecía en la pantalla. Devoró un manual para diseñar páginas web y el 3 de marzo de 1998, inauguró su sitio, telenovelas.com.Y la vida le cambió: ya no ejerce de abogada, sino que, ahora, a los 36 años, escribe sobre telenovelas para el exterior.
En este portal ( www.telenovelas.com.ar ), se puede saber por adelantado cuáles serán los destinos de los héroes y heroínas de “Montecristo”, “Chiquititas” o de “Alma Pirata”. Y a esa información, Marisa la consigue gracias a la relación que entabló con los guionistas a lo largo del tiempo que tiene la página. “Eso es un orgullo”, dice.
En el sitio, también se puede chatear con fanáticos del género que debaten, por horas, sobre la importancia de alguna escena o el destino de algún personaje de las tiras. Marisa solía entrar en estos foros pero un día se dio cuenta de que cuatro horas diarias dedicadas a una novela era demasiado. “La veía en directo, luego veía el capítulo que había grabado y, finalmente, pasaba dos horas chateando sobre ese episodio”, cuenta.
Tener una página de Internet es para ella un hobby. Aunque le cuesta dinero. Para darse ese gusto, debe pagar 150 pesos mensuales a un hosting (una especie de proveedor de espacios en Internet). La ganancia es nula en términos económicos, salvo por algunos contactos cosechados y por la satisfacción de saber que por día visitan el sitio alrededor de 21.000 personas. “Lo que me dejó de rentabilidad es la posibilidad de estar trabajando para el exterior y haber dejado mi profesión”, cuenta.
Patricia Fernández también comparte la pasión por las telenovelas y como Marisa, tiene su sitio en Internet (www.quovadis.com.ar/telenovelas). Allí, se puede encontrar resúmenes sobre el argumento de tiras de antaño (“Café con aroma de mujer”, “Antonella” y “Muñeca brava”), videos con los mejores momentos de “Corazón salvaje” y la transcripción de diálogos de esa novela. Y todo ese material hizo que más de 700.000 personas entraran en su página en siete años.
Para esta licenciada en sistemas, su web es sólo un pasatiempo que no le demanda desembolsar dinero. Con la plata que saca de los banners (carteles de publicidad, en la lengua de la web), puede pagar los 30 pesos que le cuesta el mantenimiento de su sitio.
Todo parece demostrar que hay gente que además de mirar televisión, se apasiona por informarse sobre los avatares de la pantalla chica por otra, la de la PC.
Carlos Sanzol