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Sábado 18 de diciembre de 1999
EL FINAL DE MUÑECA BRAVA
Cholito dio el sí y gritó un gol
Como en los cuentos de hadas, los malos se hicieron buenos y todos fueron muy felices.
ADRIANA BRUNO

Una telenovela que termine con un grito de gol? ¿Y que el gol lo haya metido la heroína vestida de novia? Y, sí. Tratándose de Muñeca brava y de Milagros-Cholito no tiene que llamar la atención.
La historia protagonizada por Natalia Oreiro apostó, antes que nada, a la gracia de la personalidad rea de este personaje. Fue un acierto, y marcó un mentís a la teoría de la muerte de la telenovela, ganando claramente para Telefé a la audiencia de los mediodías. Ayer terminó, por supuesto, con el casamiento de Cholito e Ivo (Facundo Arana). cada cosa, como corresponde a un último capítulo, quedó en su lugar. En el curso de la semana los que ayer fueron malos se arrepintieron y fueron perdonados; la única loca quedó internada y todas las diferencias sociales fueron borradas. He aquí la magia de la televisión. Y también la mano del autor, Enrique Torres (hoy con Cabecita), que quiso este final mucho más en tono de comedia que romántico. Así, Ivo salvó su vida tras ser secuestrado por Pilar (Florencia Ortiz) gracias a una agarrada de pelos entre ella y Cholito, que corrió a rescatarlo. La peor de todas, la inescrupulosa y seductora Andrea (Mariana Arias) dijo unas 6 veces a personas distintas "disculpame" y se alquiló un departamentito decidida a dejar a los habitantes de la mansión en paz. Pablo (Segundo Cernadas), que allá por diciembre del año pasado empezó inválido y resentido, no dejó un momento de apoyar a la feliz pareja. Y hasta Luisa (Fernanda Mistral), la típica suegra bruja -pero muy fina-, termina aceptando ir con Cholito ía la cancha de Boca!
Horas antes de su boda, Milagros renuncia como mucama de la mansión y empieza a llamar "viejo" al padre que nunca la reconoció, el millonario Federico (Arturo Maly). Tras mil y una infidelidades, éste se dispone a recomponer su matrimonio con Luisa, para lo cual -con todo tino- dejan la mansión "para estar solos". La mucama que compone Victora Onetto asiste a la boda muy de novia con el chico rico que antes pretendía a chetísima Vicky, quien a su vez se fue con el chofer.
Así las cosas, Milagros se presenta a casarse con un extrañísimo vestido de princesa: mini pero con una larga cola. Y cuando parten a su noche de bodas, la sorpresa. Rosario, su mamá, no estaba muerta. Aparece en el jardín del convento, vestida de monja, dándole gracias al sacerdote por haber cuidado de su hija, antes de retirarse con la frase "debo volver al claustro". Un instante después, Ivo y Milagros -todavía vestida de novia- van a subir a un auto, cuando a ella le cae en las manos una pelota. "¿Te prendés, Cholito?", grita un chico. El amor es muy fuerte. Pero parece que el fútbol, más todavía.
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