Caras, 20 de enero de 1999.

"Me gustaria retirarme a los 30 años
y vivir en familia en un campo"
Natalia Oreiro en la cumbre del exito.
por Laura Utvin
(producción: Alicia Blanco)

Tiene el pelo mojado y ni una gota de maquillaje; usa un vestido suelto y unas sandalias cómodas. Cuando Natalia Oreiro (21) aparece desparrama tanta energía que casi hace olvidar los pequeños signos de cansancio en su rostro. Después de todo, graba 14 horas por día la tira Muñeca brava, y cuando regresa a su casa se sienta a estudiar los libros para el día siguiente. Poco le importan los 25 puntos de rating que logró alcanzar desde que el primer capítulo salió al aire. Tampoco las 60 mil copias de su compact, Natalia Oreiro, que se vendieron en menos de tres meses, ganando el disco de platino, ni el millón y medio de personas que vieron su debut cinematográfico, Un argentino en Nueva York. Ella transita la vida por otro carril y sabe, sin lamentarse, que encarna uno de los engranajes principales de un enorme aparato mediático.
Entre tanto, su corazón late al ritmo de todo lo que le pasa, pero en secreto Desde que se separó de Pablo Echarri (29), en octubre del año pasado, la actriz asegura que no está enamorada de nadie. Así, en el medio de su separación, tras cuatro años de estar en pareja con el actor, se vio envuelta en rumores que la relacionaban sentimentalmente con el músico de rock Iván Noble (30). Sin embargo, en las últimas semanas los aires de reconciliación con Pablo soplaron fuerte, y otra vez Natalia eligió el mutismo. La verdad sólo la sabe ella y por el momento no quiere decirla.
En el 98, luego de su paso por la serie Ricos y famosos y de su primera película, Natalia logró consolidar su imagen en un claro ascenso hacia el éxito: 'Creo que todos los años fueron importantes para mí desde que me mudé a lo Argentina y trato de hacer lo mejor posible. Pero no acepto cuando me dicen que soy una nueva diva. ¿Qué es ser diva? ¿Es alguien que es muy glamoroso, que tiene éxito no necesariamente por su trabajo sino por su carisma, que vive envuelta en misterios y/o escándalos y que se considera especial? Yo creo que quizás puede ser interesante vivir esa vida, pero no soy nada de eso. Tal vez cuando me voy de viaje me compro ropa, gasto en ropa porque me gusta estar elegante. Pero eso es todo, no se es una diva a los 21 años. Y tampoco quiero ser la número uno de nada. Sólo trabajo. Esto es competitivo si uno tiene ganas de competir. Tengo mi lugar y también hay lugar para otros. Por eso me molesta las comparaciones, como me pasó con ThaIia. Sé que en poco tiempo me sucedieron muchas cosas, pero hice un camino, fui progresando, no gané el éxito de un dio para otro. Y trato de disfrutarlo, porque lo bueno se pasa rápida".
Lo bueno en su caso no es poco: una combinación explosiva de virtudes, belleza y buen rating, que convierten a la actriz en una de las figuras más reconocidas del momento. Tanto, que casi alcanza la misma medición de audiencia que los más grandes de la televisión, como Susana Giménez o Marcelo Tinelli. Pero ella no se fija en los resultados: "A algunos les puede sonar falso lo que digo, pero no estoy pendiente de cuántos puntos tuvo mi programa cada día. Yo sé que soy un títere que pertenezco a una estructura enorme y que si el programa no mide lo necesario se levanta. Esté yo o no. El rating es una presión muy fuerte, de la que no me hago cargo. No depende de mí. Yo me ocupo de hacer mi papel y mi vida, que ya es bastante".
En los últimos meses Natalia asegura que no sale mucho, sólo a cenar con algunas amigas o, cuando puede, junta algunos días libres y se va al mar. Es que la exposición pública conlleva alegrías pero también algunas renuncias: "Añoro caminar tranquila por Plaza Francia, elegir aros o ir a bailar", dice con resignación. Y basta mencionar el tema de su separación para que ella diga: "Cuando me separé hice un crack y me dolieron muchas cosas. Llegaba a mi casa después de trabajar y sonreír todo el dia y lloraba sin parar toda la noche. Lloraba por lo que leía, por lo que la gente me preguntaba, lloraba por cualquier cosa. Fue un etapa. Cuando entendí que lo que importa es lo que a mime pasa realmente, no me preocupé máis. Por eso no quiero explicarle a nadie el porqué de mis decisiones. En todo caso debo hacerlo conmigo misma. Pero salir a aclarar por qué me separé, si salgo o no con alguien, si desmiento o afirmo, me parece que es un juego peligroso e inútil. Cuando me separé de Pablo el mundo se encargaba del tema y a mí me lastimaba mucho, ¿por qué iba a alimentar todo eso? Entonces bajé la persiana y decidí no hablar mas de mis sentimientos. Yo tengo un grave defecto que es preocuparme demasiado porque la gente me quiera como persona. Por eso siento la obligación de dar una explicación de por qué no hablo. Pero ahora doy vuelta la página.
-¿Cómo es la vida sin estar en pareja?
- Es normal. Yo no me siento sola, tengo amigos, familia, trabajo. Cambiaron muchas cosas desde que me separé de Pablo. No sólo me gané el rótulo de "sola", sino que por momentos también me siento más que sola. Pero bueno, cuando uno ya no tiene una pareja, adentro pasan muchas cosas.
- Está por mudarse a su nueva casa. ¿Qué se imagina para el futuro?
- Quizás es un poco demagógico lo que digo, pero me encanta proyectar. Me gustaría trabajar bien como hasta ahora y a los 30 años retirarme para formar mi familia y vivir en el campo.
-¿Se acercan los hombres, ahora que está sola?
- No, los hombres no me llaman para salir. Mi contestador está roto, no funciona, y no tengo celular, así que es difícil encontrarme. Soy un poco colgada, siempre lo fui y ahora estoy más colgada que nunca. No sé qué voy a hacer cuando me mude porque no me gusta llegar a casa y tener miles de mensajes. Estoy pensando si comprar otro aparato o no. Por otro lado, ya no tengo encima el teléfono celular, uno lo perdí y el otro, de tantos llamados que recibía, lo tiré al mar.
-¿No hay espacio para un hombre en su vida?
- No sé, yo estoy ocupándome de mi, de ver qué quiero. El amor aparece, el problema es cuando uno lo espera, entonces seguro que no viene. Y si uno tiene ganas y se engancha, es maravilloso. Si toca a mi puerta, no lo voy a dudar, pero ahora no me pasa, no es que tenga la puerta abierta para enamorarme ni para no hacerlo. Tengo propuestas, posibilidades, pero no tengo ganas. Eso sale solo. Yo no espero enamorarme ni nada por el estilo. Mi vida pasa por el trabajo. En este momento, además, nadie se enamoraría de mi.
-¿Por qué?
- Porque nadie se enamoraría de una mujer que durante 14 horas al día interpreta a otra persona en la tele y las otras horas que tiene las usa para estudiar cómo hacer ese personaje Es un poco psicótico. No creo que alguien tenga muchas posibilidades de enamorarse de mí. Buah!, me voy a quedar soltera toda mi vida, nadie me va a querer (se ríe). Los hombres no se me acercan, lo primero que ven cuando me conocen es a un personaje. Tampoco salgo como para conocer a un hombre. Si voy a bailar me sacan fotos, no es fácil la vida así. Un poco de bronca me da, pero lo compenso viajando o yendo al campo.
-¿Qué cosas perdió por amor?
- Por amor no se pierde nada, se gana.
-¿En qué tipo de mujer se convierte cuando está enamorada?
- Me pego mucho a la otra persona, creo absolutamente en la media naranja, en esa cosa de yin y yan, del complemento. Pero cuando estoy sola no me siento incompleta, porque soy muy independiente, tengo un carácter fuerte. Para estar en pareja hay que estar bien con uno.
-¿Le gustaría casarse?
- Sí, me encantaría, pero no hoy. Me gustaría vivir en pareja, no me asusta la convivencia. Uno se va amoldando a lo que le toca vivir. Con Pablo decidimos no vivir juntos porque eso era lo que sentíamos en ese momento.
- Usted estuvo en pareja cuatro años siendo una adolescente, ¿en qué creció como mujer?
- El hecho de estar en pareja fue bárbaro, me dio seguridad, solidez. Tuve la suerte de tener una gran persona a mi lado.
-¿Existe la posibilidad de que se reconcilie con Pablo Echarri ?
- No voy a hablar de eso. No voy a decir ni sí ni no. Somos amigos, nos queremos muchísimo. Nosotros no terminamos mal, nos hablamos y yo sé que puedo contar con él.

 
Agradecimientos : Estancia EL Ombú en San Antonio de Areco, TuIy Miguez, Papillón, E. Maricsal y H. Peralta (corona) Ona Sáez , Lady Stork, Allô Martínez, Kosiuko, make up Oscar Mulet, peinados Margarita Porto.

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