EL ÚLTIMO ROMÁNTICO
Junto al mar, el galán de Nano y Romeo y Julieta nos habla con el corazón
abierto del recuerdo del padre, de su infancia en Rosario, de sus afectos, del
amor y del respecto que rige su vida. Descubrimos aqui toda la íntimidad del actor

Es franco humilde, casi transparente Gustavo Bermúdez, 30 años emprende el oficio de vivir con firmeza pero serenamente. Posa para las fotos a las 8 de la mañana de un lunes de su descanso teatral, en la playa La Serena de Mar del Plata. Distendido, bebe luego un café mientras se dispone a contamos su historia. Viene de un trabajo intenso: después de terminar las grabaciones de la telenovela Nano, interpreta, noche a noche, Romeo y Julieta, en el teatro Neptuno. Tiene algo que lo distingue de los demás actores de su generación: encarna al galán romántico, quizás el último en esta Argentina donde se valoriza demasiado la belleza física y el dinero y aporta un don esencial, ternura. De ahí la adhesión que despierta en mujeres de cualquier edad: todas las chicas querrían tenerlo como novio, todas las mamas lo adorarían como yerno. Sin vueltas, desde la sinceridad y con calidez, éstas fueron sus reflexiones.

Mi familia

"Fundamentalmente, trato de no ser agresivo. Hago mucho hincapié en el respeto, me parece que es una palabra simple pero importante, semánticamente muy conocida, ¡pero tan poco sentida! Creo que en toda relación humana es imprescindible. Es la base fundamental para cualquier aspecto de la vida. No hacer lo que a los demás les disgusta. Esto lo aprendí con mi familia de origen, compuesta per mi padre, que se llamaba Manuel - falleció hace cuatro años, mi madre, Isabel Ricciardi - que vive en Rosario y mi hermano Gabriel (33). De mi viejo recibí muchas enseñanzas. El era representante de empresas hasta los 45 años, en que tuvo su primer infarto. Todo lo que él me dio lo empecé a interiorizar después de su muerte. Una vez tuve un accidente con una moto y él se sintió muy mal, no quería que yo insistiera con el tema. Me acuerdo que me dijo Lo que pasa es vas a entender este sentimiento cuando seas grande, porque mientras se cumpla la ley de la vida y los hijos entierren a los padres todo está bien, pero que un padre tenga que velar a un hijo es no encontrar consuelo. También nos aconsejaba a mi hermano y a mi sobre la misión que hay que cumplir. Siento que no me quedaron deudas con el, sé que le di todos los besos y abrazos en el momento necesario y le dije gracias siempre. No me quedé nada en el tintero. En vez de quejarme y decir ¡pucha, la vida me sacó a mi viejo a los 61 años! empecé a elaborar lo que él decía y a sentirme feliz por haber podido disfrutarlo en vida".

Nace la vocación

"Mi infancia transcurrió en un barrio de Rosario. La primaria la hice en el colegio Lasalle, hacía deportes y mucha vida de club. Y tenía una barra de chicos más grandes que yo. Recuerdo con nostalgia las vacaciones en que íbamos en familia y con amigos, también las reuniones en casa. Fue una etapa muy linda. Siempre quise ser actor, creo que la vocación se me despert6 cuando me llevaban al cine a ver comedias o las películas de cowboy con Jonn Wayne, el actor preferido de mi viejo. Sentía esa vocación sin tener antecedentes en mi familia y era como un sueño irrealizab1e, pero tuve el apoyo de mis padres cuando les dije que quería viajar a Buenos Aires. Esa actitud la valoro mucho porque no dijeron nada, simplemente aceptaron aunque la noticia les cayó como un balde de agua fría. Me pareció un acto generoso.. y empecé a darme cuenta a través del tiempo. Inclusive iba a visitarlos los fines de semana porque extrañaba horrores, pero los lunes a la mañana mi padre me decía te tenés que ir. Yo le respondía me cuesta y él me aclaraba que si yo había tomado la decisión de vivir en otro lado, tenía que afrontarla; de lo contrario, no servía. Mucho después me confesó que esos consejos eran contra su voluntad, que él deseaba que estuviera con ellos, pero lo hacía para que yo encontrara mi camino".

Galán de telenovelas

"En Buenos Aires empecé a recorrer los canales de televisión, aunque hice de todo; estuve en una importadora de herramientas, abrí con mi padre y mi hermano un negocio de ropa. Siempre hice algo paralelo a la profesión de actor. Un día me enteré de que estaban tomando una prueba para Coma la gente, un programa de Guillermo Bredeston. Me presenté y me eligieron entre 200 chicos. Después me contrató Hugo Moser para hacer una comedia, Aquí la jungla. También participé de unitarios como Las 24 lloras y Compromiso. Después llegó Pelito y todo se fue haciendo una cadena; intervine en una novela con Linda Cristal, y en Grecia. junto Grecia Colmenares, que fue mi primer protagónico. Tenia 22 años. El productor era Raúl Lecouna, que fue quien me llamó para hacer Celeste, junto a Andrea del Boc,. con quien había actuado antes en un ciclo de Corin Tellado que se vendía al exterior. Hicimos Celeste, Antonella y Celeste siempre Celeste. Fueron 3 años de mucho trabajo pero muy gratificantes. Andrea es una excelente profesional, creo que la mejor que hay... Después firmé contrato con Canal 13, para protagonizar Nano."

Entrenador de orcas

"Es muy difícil contar con palabras mi vivencia con las orcas. Solo puede entenderla alguna persona que haya estado bajo el agua en esa situación. las experiencias son intransferibles. No sentí miedo, pero sí mucho respeto per esos animales. Por supuesto. hubo una cuota de riesgo, en la primeras tomas estaba un poco nervioso porque no era nada fácil, todo fue muy fuerte y creo que la gente lo vivió así. Al principio no respiraba como me decían los instructores y corrí peligro sin darme cuenta. Mi hermano me hizo reflexionar cuando vimos las primeras tomas en vídeo... En marzo del 95 voy a hacer otra novela con Araceli. Todavía no sé bien de que se trata. Al canal se le cruzó la idea, per un momento, de recrear la historia de la princesa árabe que se interesó en mí - yo no abrí nunca la boca- como fuente de inspiración. Me voy a empezar a preocupar en abril cuando deba grabar. Estoy contento con el trayecto recorrido. Lo fundamental es poder seguir trabajando en esta profesión y tratar de superarme para poder dar cosas mejores al público".

El amante de Verona

"Yo tenía para experiencia en las tablas, hace unos años había actuado en el Hermitage de Mar del Plata en una comedia con Disi, García Satur. Ana María Picchio. Enrique Pava y Menchu Quesada. Después me ofrecieron muchas propuestas. pero ninguna me convencía. Quería hacer alego que tuviera que ver con el sentido del espectáculo. Hablando con ~ Gaby, mi hermano. descubrí que Romeo y Julieta era una obra que siempre me había gustado. Empezamos a darle forma a la idea y ver cómo se podía darle espectacularidad. Héctor Berra. adaptador y director, intentó buscar la vuelta para poder sintetizar la obra de Shakespeare, sin perder su esencia y la época en que transcurre, pero en una dinámica cinematográfica acorde con los tiempos de hoy. Sabíamos que estaba ante un gran riesgo, hacer un clásico es muy costoso. me comentaron que es la primera vez que se hace en una sala no oficial, con inversión privada, pero me gustan los desafíos. Y estoy muy feliz por la respuesta del público, que ríe, llora, se emociona y se pone de pie para aplaudir cada función."

Y llegó el amor

"En un estudio de Canal 13 conocí a Andrea González. Es prima de un director del canal y había ido a conocer las instalaciones. Era noviembre, empezamos a salir y en marzo siguiente nos pusimos de novios. Nos cosamos tras cinco años de noviazgo. Ella trabajaba de maestra jardinera, después de la boda ejerció un poquito más, hasta que quedó embarazada y dejó. Nuestra relación es muy armoniosa, ella me aconseja sobre mi carrera pero intenta no influir para nada. Incluso, recién me vio en Romeo y Julieta diez días después del estreno. Lo mismo pasó cuando hacia el show con las orcas en San Clemente del Tuyú: fue dos meses después. Nuestra hija, Camila, tiene tres años (los cumplió el 25 de setiembre). Intento ser un buen padre y humildemente, creo que lo consigo, pero eso habrá que preguntárselo a ella cuando crezca. Lo que espero para mi hija es que sea feliz con lo que quiere, que se pueda manejar con libertad...Y a mi mujer y a mi nos gustaría tener otro hijo. Nunca quise mezclar mi vida privada y mi profesión, es algo que surge naturalmente en mí, nada premeditado. No nos atraen las fiestas ni las reuniones del ambiente. Ya estoy demasiado expuesto con mi trabajo, por eso prefiero estar en mi casa para sentirme cómodo, relajado, sin tensiones. Lo que mas necesito es estar con mis afectos y con mi gente de confianza, con amigos que no tienen que ver con esta profesión. Mi hermano Gaby es mi mano derecha y eso me hace dichoso porque es muy buena persona, es un gran representante y tenemos el mismo concepto de la vida... No necesito decirle nada, porque sabe cómo pienso yo. No soy de ir a misa, pero le agradezco a Dios todo lo que me da... En los momentos de ocio, lo que me encanta es estar con mi mujer y mi hija, los tres solos, en nuestra casa. Disfruto mucho de esos momentos: son los más placenteros queme da la vida".

Mente y corazón

"Creo que la pasión es importante para el ser humano, es lo que más moviliza pero para que no sea devastadora hay que lograr un equilibrio con lo racional y ése es un trabajo diario. En la vida ocurre como en Romeo y Julieta. El amante de Verona tiene momentos racionales al principio, es reflexivo, dice que el amor es una corona de rosas y puñales, pero también entra en el arrebato de 1a pasión cuando en la escena del balcón frente a Julieta, se desborda. Paso pronto de la adolescencia a la madurez. Es un constante interjuego entre mente y corazón y él es más racional que ella. En esta versión no está mostrada la muerte de arribos como algo trágico, es un cuento al amor porque las cimas siguen juntas en la eternidad. Es que el amor no es eterno, se hace eterno si se lo cultiva. Pasa entre dos enamorados, pero también entre amigos, entre padre e hijo, en todas las relaciones. El amor se hace eterno si se lo cuida siempre ".

Jorge Santos Lafauci
Fotos: Claudio González





Volver