Tele clic, 11 de diciembre de 1995.
VolverA los 5 años jugó la primera apuesta de su vida: una caja de caramelitos Mu Mu a que besaba a Maria Cecilia, una compañerita del Jardín de Infantes. El beso en cuestión fue de película: la tomo con una mano por el hombro, con la otra por la cintura, se inclinó sobre ella al mejor estilo Rodolfo Valentino y ¡zás!, dicen que las chicas sobrepasaron a los limites de su Villa Pueyrredón natal. Tal vez conociendo el antecedente, el jefe penso que era demasiado hombre para una sola mujer. Vaya a saber. La cuestión es que allí fuimos de a dos para hacerle una nota a Gabriel Corrado y nos encerramos con él en su camarín de Sonotex. ¡¡Que neervios!!
-¿Cómo te cae que dos mujeres te entrevisten al mismo tiempo, te sentís acosado?
- Me da un poco de miedo. Acosado todavía no. Vamos a ver qué pasa en unos minutos. Aparte acá hay una cama, así que... (risas)
- Hemos visto que en tu vida hubo mujeres mayores, o una mujer mayor al menos...
- Mamá. (risas)
- Vos confesaste de otra con la que tuviste una relación.
-¿Yo confesé?... tengo 34 años y no puedo hacerme el canchero diciendo "confieso que he vivido". He salido con muchas mujeres, hasta que me casé. ¿Si tuve relaciones con chicas de distintas edades? Si, siempre viví enamorado. Me fascinaba todo el tema de la mirada y ese cosquilleo que te da en el estómago cuando te encontrás con la persona que te gusta. Creo que era una cosa muy de romántico. Me encantaba sufrir por amor hasta que a los 21 una chica me dejó. Lo recuerdo como una cosa dolorosa. Creo en el sufrimiento del amor. Creo que el amor se goza y se sufre.
- Pero fuiste mujeriego también...
- Después de esa pelea dije: "Basta, no me enamoro más, no me voy a hacer más mal". Porque me di cuenta que tocaba fondo, sentía que me moría. Creo que se puede morir de amor sin necesidad de morirse físicamente. Y después de eso empecé a ser mujeriego por obligación. No me quería engancharen ninguna relación. Ahí es cuando empecé a salir con chicas más chicas que yo, iguales y más grandes. Blancas, negras, amarillas...
-¿Cuáles son las diferencias entre una mujer más grande que vos y una más chica?
-A veces descubrí mujeres más jóvenes y muy maduras, y de la misma edad y muy tontas. Pero desde chico me atrajeron las mujeres más grandes. Me acuerdo cuando mi madre jugaba a la canasta en casa con sus amigas. A mime gustaba sentarme a acariciarles las piernas, las pantorrillas. Algo me pasaba. Ahora lo veo bien. En una época lo viví no como algo degenerado, pero si medio loco. Pero me encantaba. A tal punto que no me gustan las mujeres que se depilan totalmente porque me acuerdo que había una amiga de mamá que tenía poquitito de pelo y a mime daba vuelta.
- Hablemos de los rollos de las mujeres: ataques de llantos, celos, histerias....
- i Me encantan! Me encanta cuando una mujer llora. Me parte el alma, me sale el Superman que uno tiene adentro, el Popeye que la quiera contener.
-¿Complejos?
-¿Míos? El miedo al rechazo. Siempre fue el mayor bloqueo que tuve. Me he perdido historias alucinantes por eso.
- Complejos físicos
- No tengo. Me gustaría ser más alto, pero no, tampoco. Mi complejo fundamental es la inseguridad de que no me quieran.
- ¿Seguís mirando las pantorrillas?
- Sí Parezco de la época del '30. Amo las piernas de las mujeres.
- Pero también admiras las colas tatuadas de las chicas.
- Eso es verdad, me gustan mucho los tatuajes. No sólo en la cola, a veces en la espalda.
- Hmmm... i Qué dirá Constanza, tu esposa!
- El hecho de que yo sea casado no significa que esté privado de mirar colas con tatuajes o un buen par de lolas, o unos ojos bárbaros, o unas piernas estupendas. Y si las chicas me dicen algo, no me hago el cura, no digo: " ¡ No, por favor, pecado!" Lo tomo bárbaro y me encanta.
- Dicen que citás recurrentemente a Serrat. ¿Lo hacés para seducir?
- Lo hago porque Serrat marcó una época de mi vida. Me pegó muy fuerte, me sentía
muy identificado con sus letras. Incluso cuando se metió en la poesía de Benedetti. Tiene un tema que dice: "Sería fantástico, sería todo un detalle y todo un gesto por tu parte que coincidiésemos, te dejases convencer y fueses así, como yo siempre te imagine A mime parecía muy divertido recitárselo a una chica para conquistarla.
- Y desde que te casaste, ¿todo queda para Constanza ? Porque nuestra sensación es que te la pasás seduciendo...
- Eso lo estás diciendo vos. Yo entro en un lugar y veo dos chicas monas que están esperando y por ahí me mando alguna o me canto algo bajito para llamar la atención. No puedo decir que soy un gran seductor. Pero reconozco que ese jueguito es bárbaro, es lo más lindo que hay.
- No el juego histérico...
- En una época me enganché con la histeria, el rostro, hacer sufrir. Pero no me parece positivo.
-¿Qué te parece positivo, Gabriel?
- Ordenar más mi vida, por ejemplo. Me gustaría poder llegar a Hollywood, pero no sé hablar muy bien inglés y me da una fiaca espantosa estudiar. Siento que funciono mejor si me dicen: "Macho, el año que viene vas a laburar en tal película y tenés que hablar inglés porque se graba en Los Angeles". Si me pasa eso, lo hago como una ametralladora, voy y descargo.
- Usas mucho el tema de las armas, esa cosa guerrera...
- Pero no soy agresivo, no soy peleador. Lo uso como un sinónimo de energía, no negativa, sino de fortaleza. Ojo que a veces me siento un osito de peluche.
-¿Cómo se mantiene la seducción a través de los años? ¿Seguís leyéndole poemas a Constanza?
- Qué hipócrita sería si les dijera que sí. Con mi mujer soy romántico, pero tuvimos etapas donde se fue a la m... el romanticismo, donde parecia que se acababa todo y lo remontamos con mucho amor. en estos momentos estamos pasando una etapa bárbara: recuperamos un montón cosas, porque no todo es el trabajo o los chicos. El otro día le escribí unas líneas muy lindas, corté unos jazmines y se los llevé.
- Rutina...
- Nuestros líos no pasaron por lo rutinario sino por nuestros caracteres fuertes. Ella no se banca las medias tintas.
- Siempre para cada hombre hay una mujer asignada...
- Creo en eso. Creo en el amor eterno, para toda la vida. Aunque yo sé que es difícil pero creo.
-¿Cómo es para vos hacer el amor? ¿Cómo sos, cómo son...?
Es algo bárbaro pero muy nuestro. Hay cosas que sería muy morboso contar. No tengo ningún problema en decirte que' yo hago el amor como todo ser humano, pero jamás te revelaría que pose me gusta más. Tengo mis ratones y mis fantasías con Constanza, claro que sí. No somos de pijama y camisón.
-¿Te nutren las fantasías de afuera?
Hay cosas que me vuelven loco, películas que me excitan, historias que me enrollan. Cuándo viajo pienso en ella, pero que sé yo. Uno no puede ser totalmente sincero... (risas).
-¿A ésta altura de la nota te has sentido acosado por estas dos mujeres?
- Me encantó verlas cruzadas de piernas (risas), es más ya estoy a punto de tocarselas sise quedan una horita más acá adentro.
- Como no nos vas a tocar las pantorrillas...
- No, a ver si quedo como un degenerado, como un acosador...
- ¿Con los hombres funcionás distinto cuando hacés una entrevista?
- Hay una diferencia.
-¿Tenés admiradores hombres?
- Sí, los hombres me dicen cosas por la calle tipo "vamos, adelante". Y me parece muy bien llevarme bien con ellos.
- Pero sexualmente alguna vez te acosó un hombre...
- Nunca me sentí entre la espada y la pared. Una vez en Punta del Este, a los quince años, le pedí fuego a un señor y el tipo me acarició la mano. Yo soy cinturón negro de taekwondo, le pegué una patada en los h... que hubo que ir a buscarlo al mar. Pero en la profesión nunca me sentí acosado ni tuve que hacer ninguna triquiñuela extraña para conseguir un laburo.
-¿Qué frase de Serrat te inspiramos después de esta charla?
- Se las grafico: Venecia es uno de los lugares más brujos del planeta. Me imagino apoyado en un puente, mirando caer el sol sobre el Adriático, me doy vuelta, me encuentro con una mujer y le digo: "Sería fantástico, sería todo un detalle..."
-Y aunque son los versos de Serrat que le ha dicho a muchas... igual logró seducirnos... Salimos del camarín caminando embobadas por el pasillo. De pronto nos alcanzó tipo tromba. ¿Y saben qué? ¡ Nos tocó las pantorrillas!
ROSARIO LEJARRAGA Y SILVINA DELL'ISOLA
Fotos: HECTOR MAFFUCHE y EDITORIAL ATLANTIDA