por julio Montesoro.
Tenia menos de diez años cuando se paró frente al televisor, miró a la madre y muy resueltamente dijo. "Un día voy a estar ahí y vos me vas a ver". Ella lo miró con ternura, tal vez ni siquiera le creyó hasta mucho tiempo después, cuando Gabriel Cortado abandonó la carrera de Medicina para jugarse por el camino de la actuación, que al principio despuntó en el teatro underground.
Probablemente ni siquiera el propio "pronosticador" imaginó entonces que, pese a la firmeza de sus convicciones, llegaría a tener la popularidad de que goza hoy, a los 32 años, precisamente gracias a la televisión. O para ser mas exactos, a la telenovela. Títulos como "Amándote", "La extraña dama" y "Manuela" fueron afianzando la presencia de Gabriel Corrado en el género. Hasta que en 1992 llegó el primer protagónico en "Princesa", junto a Maricarmen Regueiro. Famoso dentro y fuera del país particularmente en Italia y España, donde el público comenzó a reconocerlo a partir de su labor en "La extraña dama"-, terminó de grabar recientemente Primer amor", junto a Grecia Colmenares, y a partir de marzo emprenderá (otra producción de Raúl Lecouna), coprotagonizada por Andrea del Boca. Pero entre el actual y el futuro "culebrón" - como sueledenominarse a estos productos afuera - hay vacaciones familiares en Europa y se abren otras opciones laborales, la posibilidad de conducir un programa estilo magazine en España de octubre a enero ~ y la grabación de su primer disco, que probablemente lance a la venta en marzo para luego presentarlo "en vivo", avanzando desde el Interior hacia Capital Federal. Reflotará así otra vocación de la adolescencia, cuando tocaba la guitarra con su banda de rock. "No me veo con tachas y cuero haciendo música pesada. El disco tendrá que ver con la onda romántica, que es ía imagen que el publico tiene de uno, pero también es mi look, ya que me considero un tipo romántico", comenta sentado al sol en el jardín de su espléndida y apacible casa de Bella Vista, el refugio construido a la medida de los sueños que desde hace siete años comparte con Constanza (29), la mujer que se convirtió en su esposa en 1 989 y con la que hasta ahora tuvo dos hijos, Lucas (3) y Lucía (1).
Agradecido de un género al que para nada considera menor - "hoy se invierte mucho en las telenovelas, los argumentos son sólidos y esto es parte del éxito mundial", afirma - , Corrado siente que a los 36 años tal vez sea una buena edad para cerrar la etapa que empezó a transitar en el '87 con "Quiero morir mañana". Su estrategia es clara. "Estoy armando mi infraestructura, para que el día que decida dejar la telenovela, y no que ella me deje a mí, lo pueda hacer con placer y, a partir de ahí, dedicarme a producir una buena película, coproducir con alguien o juntar un grupo de actores que tengan ganas de hacer algo interesante. Si es en mi país, bienvenido sea, y si no, será afuera, por eso estudio italiano y tengo buenos contactos tanto en Italia como en España", comenta.
Mientras tanto sigue haciendo suspirar a millones de mujeres desde la pequeña pantalla, una realidad de la que es consciente pero que, asegura, no se empeña en fomentar. "No me siento el típico 'langa', durito, trabadito y sexy, porque creo que nadie es así en la vida. Lo del galán, hoy por hoy, es una circunstancia y me gusta, pero antes me siento actor. Sé que el público femenino es el mayor consumidor de telenovelas y digamos que se harán sus películas. Pero no pongo tal o cual cara para que pegue en ellas de una forma determinada. Obviamente, uno trata de gustar, pero no hay actitudes especulativas", señala Gabriel Corrado. Después admitirá que una vez - y jura que sólo una - "los ratones" le caminaron a él por la cabeza a partir de una situación escénica. "Creo que en este trabajo uno está expuesto a que esto pase. No es fácil. No sólo por un beso, por el contacto, sino porque como hombre te puede gustar una mujer. A mí me ocurrió en los años del underground, haciendo 'Romeo y Julieta' en teatro. Me aluciné con la chica que hacía de Julieta. No sabía si era Romeo o Gabriel. Nunca me animé a decírselo, porque el novio estaba en nuestro grupo , recuerda sonriendo.
Al otro lado del jardín está Constanza, jugando con Lucas y asistiendo a Lucía en sus tímidos primeros pasos. La escena es irreemplazable. Corrado los mira con satisfacción y dice: "Allí están los inspiradores de mis mejores fantasías. Allí está el amor".