Jueves | 18.11.2004
escríbanos Escríbanos

Clarín.com

Buscar
televisión




ampliar tamañoreducir tamañoimprimir esta notaenviar a un amigo


·········································································································································



"Floricienta", por Canal 13
Se murió “el Freezer” y Pergolini es Dios: ¿esto es un final feliz?






Lo que difícilmente ocurre en las ficciones “para grandes” sucedió anoche en Floricienta: se murió El Freezer, el protagonista y gran amor de Flor en la tira de Cris Morena. A dos capítulos del cierre, apareció Dios; es decir, Mario Pergolini.





Guadalupe Diego. De la Redacción de Clarín.com.






El que se murió es El Freezer, pero helados, lo que se dice helados, quedamos todos los demás. Petrificados, nos hemos quedado petrificados. ¿Cómo se va a morir Federico Fritzenwalden (Juan Gil Navarro)? Señores, que es el protagonista, que estamos hablando del príncipe de nuestra Cenicienta versión Cris Morena; que se trata del amor de Florencia Bertotti en Floricienta. ¿Cómo puede ser, eh? Y... –dirán- será porque el año que viene no estará el muchacho en el elenco. Está bien, razón posiblemente no les falte pero, ¿agarrar y morirse? Osado, convengamos.

Estas cosas siempre son “casi”; a los protagonistas, a los que son buenos, siempre les están “por pasar” cosas terribles pero, al final, siempre se salvan. O, de última, se nos van de viaje por un buen tiempo. ¿Pero esto?, ¿llegar a enterrar al protagónico, al bueno, al príncipe de Cenicienta? No era así la historia que nos contaron de pequeños y Floricienta, su símil televisivo, tiene, vale recordarlo, una teleplatea infantil.

María Hegglin, por ejemplo, forma parte de esa cofradía. Está por cumplir cinco años y es una buena muestra de fidelidad absoluta: fue a verla al teatro, sabe todas sus canciones y corretea por ahí con sus zapatillitas marca Floricienta. Bueno, ayer estaba desconcertada. Su tío le preguntó qué había pasado y no supo bien qué decirle. “Ehhhh..., ehhh..., es que no sé cómo explicarlo.... Porque se murió Freezer, pero sigue estando.”

Ahí la tienen ustedes a la pobre María. Sorprendidísima. La han sacado de onda, diría un mexicano (por cierto, mañana se casan El Chavo y Doña Florinda). Es un caso María, se podría decir, sólo uno; algo muy menor (menor es, después de todo es una niña). Es posible. Pero entonces bien vale la pena darse una vueltita por el foro que por estas horas –y desde la tarde de ayer- arde en Internet. Es el de Telenovelas.com.ar. Ahí están todos discutiendo el gran caso. Con opiniones a favor y en contra. Hay quienes a partir de ahora se niegan a seguir viendo la tira (termina en dos capítulos pero habrá próxima temporada) y hay quienes remarcan lo bien que se ha tratado el tema de la muerte. Esto es: si bien es cierto que Federico fue enterrado y todo, no desapareció completamente para Flor. Veamos.

Un auto lo atropella y lo mata. Flor se entera, llora y, cuando más desconsolada está, habla con sus haditas (si Cenicienta tenía un hada madrina, bien puede nuestra Flor tener haditas). Les pide que hagan algo, que no puede ser, que le expliquen. Y entonces aparece él, El Freezer. Está muerto, sí, pero se le aparece y le dice que está de lo más bien, que no se preocupe, que el amor de ellos es invencible y que, le asegura, la historia va a tener un final feliz. Atando cabos y sargentos primeros, reparamos entonces en la figura del Conde. Un muchacho apuesto, de reciente aparición en la tira, que tiene todas las fichas para ser el heredero del finado Freezer. Ocurrido este encuentro, y manteniendo una suerte de línea directa con su muertito, Flor ya queda contenta y feliz.

Freezer, a todo esto, ya anda por el cielo. Se hace una siestita y luego se despierta. “¿Cuánto dormí?”, pregunta. “Tres meses”, le responden. “¡Eh!, no puede ser, tengo que ver qué ocurre abajo”, protesta. Alguno le indica que reclamos es por un mostrador que está más allá; hacia ahí va entonces nuestro futuro ex protagonista. Hay mucha gente esperando en la cola (“hace una eternidad que estoy aquí”, comenta uno) pero El Freezer pasa de todos ellos. “¿Quién es el responsable?”, se queja. “Él, Dios”, lo aviva otro (avivar es un decir). Dios está jugando al golf pero tiene la delicadeza de responder al llamado. Está de espaldas, así que gira y nos damos cuenta de que Dios es...¡Mario Pergolini!

Así andan las cosas a dos capítulos de la primera bajada de telón. Con una muerte repentina que paralizó a la audiencia, con reminiscencias de Ghost y de El cielo puede esperar y, finalmente, con algo mucho más terrible que todo esto junto; y terrible no ya para la audiencia de Floricienta sino para la humanidad entera: pensar que, para colmo de males,¡estamos todos a la buena de Pergolini! ¡Mi Dios! ¡Qué peligro! Pregunta final, ¿cómo se le explica a María, esta noche, cuando se arrodille delante de la TV, que lo que está viendo ahí es CQC, no Dios, y que deje ya de rezarle a Mario?



























 
 













Ayuda



Copyright 1996-2004 Clarín.com - All rights reserved
Directora Ernestina Herrera de Noble | Normas de confidencialidad y privacidad


Diario Olé | Diario La Razón | Ciudad Internet | Ubbi.com | Biblioteca Digital
Grupo Clarín



451